Licencia de conducir clase B: requisitos, examen y práctica

La licencia de conducir clase B es la autorización más común para manejar vehículos particulares. Obtener esta licencia es un paso importante para cualquier persona que desea conducir un automóvil de forma legal y segura. En este artículo te explicaremos en detalle todo lo relacionado con la licencia clase B: los requisitos que debes cumplir, cómo es el proceso de examen (tanto teórico como práctico) y la importancia de la práctica de conducción. También abordaremos consejos útiles, costos, vigencia, renovación y responderemos a las preguntas frecuentes sobre este trámite.
Con una buena preparación y conocimiento de las normas, podrás sacar tu licencia de conducir clase B con éxito. Recuerda que conducir es una gran responsabilidad, por lo que es fundamental formarse correctamente y respetar siempre las leyes de tránsito. A continuación, te ofrecemos una guía completa y estructurada sobre la obtención de la licencia clase B, orientada a personas mayores de 18 años que buscan información clara, confiable y actualizada.
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¿Qué es la licencia de conducir clase B?
La licencia de conducir clase B es un permiso no profesional que habilita a conducir la mayoría de los vehículos particulares de uso cotidiano. En términos generales, la clase B permite manejar automóviles, camionetas y furgonetas de hasta 3.500 kilogramos de peso bruto vehicular, con un máximo de 9 asientos para pasajeros (sin contar el asiento del conductor). Esto incluye vehículos de tres o cuatro ruedas de uso particular, como autos sedán, citycars, SUVs, pick-ups y vans de tamaño ligero. Con la licencia B también es posible arrastrar un remolque liviano, siempre que el peso del remolque no supere la tara (peso en vacío) del vehículo motriz y que la suma total no exceda los 3.500 kg permitidos.
Es importante aclarar que la clase B no autoriza a conducir motocicletas ni vehículos de dos ruedas (para eso existe la licencia clase C), ni vehículos de transporte público o de carga pesada (esas son licencias profesionales clase A, destinadas a taxis, buses, camiones, etc.). La licencia B está enfocada en vehículos particulares de uso privado. Tampoco habilita para llevar pasajeros o carga con fines comerciales (por ejemplo, no sirve para conducir un taxi o un camión de reparto remunerado). En resumen, si quieres conducir tu auto particular, el vehículo familiar o incluso un vehículo de alquiler particular, la licencia clase B es la que necesitas.
Obtener esta licencia significa que has demostrado poseer los conocimientos teóricos, habilidades prácticas y condiciones físicas necesarias para conducir de forma segura. Es usualmente la primera licencia de conducir que obtienen los nuevos conductores una vez alcanzan la edad permitida. Por ello, el proceso para conseguirla está diseñado para garantizar que los principiantes adquieran una formación sólida en educación vial antes de salir a la calle. En las siguientes secciones veremos qué se exige para postular a la licencia B y cómo es el proceso de evaluación.

Requisitos para obtener la licencia de conducir clase B
Para tramitar tu licencia de conducir clase B debes cumplir con una serie de requisitos legales y administrativos. Estos requisitos aseguran que el postulante tiene la edad, documentación, conocimientos básicos y aptitudes necesarias para convertirse en conductor. A continuación, detallamos los principales requisitos que debes reunir antes de iniciar el trámite:
Edad mínima: Debes tener 18 años cumplidos para obtener la licencia clase B. Excepcionalmente, la ley permite que jóvenes de 17 años también puedan obtenerla, pero solo si acreditan haber realizado un curso teórico-práctico en una escuela de conductores reconocida y presentan una autorización notarial de sus padres o apoderado. En otras palabras, con 17 años puedes sacar la licencia B únicamente bajo esas condiciones especiales (curso aprobado y permiso de tus padres). En ningún caso se otorga licencia B a menores de 17 años.
Documento de identidad vigente: Es obligatorio presentar tu cédula de identidad (RUT) vigente y en buen estado. Para chilenos es la cédula nacional; para extranjeros residentes, la cédula de identidad para extranjeros. Este documento sirve para acreditar tu identidad y edad durante todo el proceso. Si tu carnet está vencido o por vencer, debes renovarlo antes de solicitar la licencia.
Nivel educacional mínimo: Debes demostrar que tienes aprobada, como mínimo, la enseñanza básica completa. La normativa exige contar con estudios equivalentes a 8º básico (octavo año de educación básica). Para acreditarlo, se debe presentar un Certificado de Estudios emitido por el Ministerio de Educación (MINEDUC) o su equivalente. Hoy en día, este certificado de escolaridad se puede obtener en línea a través del sitio oficial del MINEDUC. Si cursaste estudios en el extranjero, deberás presentar un certificado convalidado u homologado que acredite al menos un nivel equivalente a la educación básica chilena. Este requisito busca asegurar que el postulante tenga comprensión lectora y conocimientos fundamentales para entender las normas y señales de tránsito.
Antecedentes y idoneidad moral: Para obtener una licencia, no debes estar afecto a inhabilidades legales que te impidan conducir. En el trámite se revisará tu certificado de antecedentes para verificar tu conducta. La ley establece que la licencia no se otorgará a quien no tenga la idoneidad moral necesaria. Esto significa que si tienes antecedentes penales graves o un historial delictual, la Dirección de Tránsito puede denegar tu solicitud. Como parte del proceso, generalmente se solicita el Certificado de Antecedentes para Fines Especiales (el valor de este certificado es pequeño, aproximadamente $1.050 CLP, y muchas municipalidades lo tramitan internamente con tu RUT). Asimismo, en caso de haber tenido licencias previas (por ejemplo, licencia de moto clase C), se revisará tu Hoja de Vida del Conductor para ver tu historial de infracciones de tránsito. Si es tu primera licencia, de todos modos la hoja de vida es un requisito formal, aunque esté “en blanco” sin registros.
Salud compatible con la conducción: Debes gozar de buena salud física y mental, compatible con la tarea de conducir un vehículo motorizado. La Ley de Tránsito indica que “no se otorgará licencia de conductor a quien carezca de las aptitudes físicas o psíquicas que lo habiliten para conducir un vehículo motorizado o hagan peligrosa su conducción”. Existen ciertas enfermedades o condiciones médicas que pueden impedir obtener la licencia si no están controladas, por ejemplo: epilepsia u otras que causen pérdidas de conciencia, diabetes mellitus Tipo I no controlada, adicción activa a drogas o alcohol, problemas severos de visión no corregidos (como diplopía, es decir visión doble), trastornos neurológicos o motores graves que afecten la capacidad de reacción, entre otras. Durante el proceso deberás completar una Declaración de Salud con información sobre enfermedades o medicamentos que consumes, la cual se verifica en la evaluación médica. Esto no significa que tener alguna enfermedad crónica te impida automáticamente obtener licencia; si presentas un informe médico que demuestre que tu condición está bajo control y no afecta tu capacidad de manejo, podrías ser considerado “apto” por el médico examinador. Pero en casos de condiciones que impliquen alto riesgo (por ejemplo, crisis convulsivas no controladas), la licencia será denegada por seguridad. Más adelante explicaremos el examen médico y psicotécnico donde se evalúa este aspecto.
Domicilio comprobable: Debes tramitar la licencia en la Dirección de Tránsito de la comuna donde resides, por lo que se exige acreditar domicilio en dicha comuna. Usualmente se pide presentar un comprobante de domicilio a tu nombre, como boletas o cuentas de servicios (agua, luz, gas, internet), estado de cuenta bancario, certificado de residencia emitido por la junta de vecinos, contrato de arriendo notariado, etc. Cada municipalidad detalla cuáles documentos acepta para este fin. Asegúrate de contar con uno reciente (generalmente de los últimos 30 días) donde aparezca tu nombre y dirección.
Cursos o certificados especiales: Si eres menor de 18 (17 años), como mencionamos, debes adjuntar el certificado de aprobación del curso de conducción en una escuela autorizada por el Ministerio de Transportes, además de la autorización notarial de tus padres. Este certificado de escuela de conductores también puede exigirse en otros casos especiales. Cabe destacar que para postulantes de 18 o más, actualmente no es obligatorio haber tomado clases formales en una autoescuela (excepto en algunas jurisdicciones fuera de Chile, pero en Chile no es requisito para mayores de edad). Sin embargo, es altamente recomendado recibir instrucción práctica profesional, como explicaremos más adelante.
Exámenes obligatorios: Por último, y como es obvio, deberás aprobar los exámenes que la ley exige: el examen teórico, el examen práctico de conducción, y las evaluaciones psicofísicas (examen médico general, de vista y pruebas psicotécnicas). Estos exámenes los rinde todo postulante y son parte integral del proceso para obtener la licencia clase B. Más adelante detallaremos en qué consisten cada uno y cómo prepararte para superarlos con éxito.
Si cumples con todos los requisitos anteriores y reúnes la documentación necesaria, estarás listo para iniciar el trámite. Ten en cuenta que cada municipalidad puede tener además formularios propios (por ejemplo, formulario de solicitud, que se completa allí mismo) y procedimientos específicos como agendamiento de horas, pago de derechos, etc. En la sección siguiente veremos los pasos concretos para obtener la licencia clase B.
Pasos para obtener la licencia clase B
Obtener la licencia de conducir clase B implica seguir un proceso paso a paso que combina preparación previa, trámites administrativos y rendición de exámenes. A continuación, describimos cada paso del proceso para que sepas exactamente qué hacer y en qué orden:
Estudiar el material teórico oficial: El primer paso es prepararte para el examen teórico. Debes adquirir los conocimientos de las normas de tránsito, señales, reglamentación y conducción segura. La Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONASET) pone a disposición de los postulantes el Libro del Nuevo Conductor (anteriormente conocido como “Libro de Educación Vial” o "Libro del Conductor") actualizado. Este libro oficial contiene toda la materia que puede ser evaluada en el examen teórico: desde leyes de tránsito, señales de tránsito, conducción responsable, efectos del alcohol y drogas, hasta técnicas de conducción a la defensiva y cuidados del vehículo. Descarga y estudia este material a fondo, comprendiendo cada tema y no simplemente memorizando respuestas. Ten presente que el nuevo examen teórico (implementado en Chile desde 2022-2023) ya no revela públicamente las preguntas, por lo que la única manera de prepararse es entender bien los conceptos. Puedes encontrar el libro en formato PDF en el sitio de CONASET o ChileAtiende, e incluso complementarlo con resúmenes, bancos de preguntas de práctica y simuladores de exámenes disponibles en línea. Dedica tiempo diario al estudio teórico; en la sección de examen teórico más adelante te brindamos consejos específicos para esta etapa.
Practicar la conducción en un vehículo: Paralelamente al estudio teórico (o una vez dominado el temario), debes aprender a conducir en la práctica. Si nunca has conducido, lo recomendable es tomar un curso de conducción en una escuela de conductores acreditada por el Ministerio de Transportes. En Chile no es obligatorio asistir a una autoescuela si eres mayor de 18, pero sí es ilegal conducir en la vía pública sin licencia (ni siquiera para practicar) a menos que sea en el contexto de un curso con un instructor autorizado. Por ello, la forma más segura y legal de practicar es con instructores profesionales y vehículos de doble comando que las escuelas proveen. En la autoescuela aprenderás las maniobras básicas: partir y detener el vehículo, cambios de marcha, uso de espejos, virajes, estacionamientos, conducción en distintas situaciones de tráfico, etc., bajo supervisión experta. Si optas por no tomar un curso formal y prefieres que te enseñe un familiar o amigo en un lugar privado, hazlo con muchísima precaución y consciente de que esa práctica no debe realizarse en calles abiertas al tránsito (podrías recibir severas multas tanto tú como el dueño del auto). En cualquier caso, acumular horas de práctica al volante es fundamental para presentarte al examen práctico con confianza y habilidad.
Reunir documentos y solicitar hora en la municipalidad: Cuando ya te sientas preparado tanto teóricamente como con la práctica básica de manejo, el siguiente paso es iniciar el trámite administrativo ante la autoridad. Debes dirigirte (o contactar) a la Dirección de Tránsito de la municipalidad donde tienes domicilio. Muchas municipalidades hoy cuentan con sistemas de agendamiento de horas en línea para estos trámites, mientras que en otras quizás debas acudir presencialmente a solicitar tu cita. Infórmate en la página web municipal o vía telefónica sobre cómo obtener hora para los exámenes de licencia de conducir. Cuando tengas una fecha asignada, prepára todo los documentos que deberás presentar el día de tu cita: cédula de identidad vigente, certificado de estudios (original o copia legalizada), comprobante de domicilio, certificado de antecedentes (en algunos municipios basta con pagar la tarifa y ellos lo gestionan electrónicamente), formulario de salud completo, certificado de curso de conducción y autorización notarial (si corresponde por edad). Lleva también fotocopias por si te las solicitan. En el día de la cita, lo usual es que primero realices la inscripción del trámite, llenes formularios necesarios y pagues el derecho municipal correspondiente al examen.
Pagar los derechos y realizar exámenes médicos/teóricos: Antes de rendir las pruebas, deberás cancelar el valor del trámite. El costo de la licencia clase B por primera vez varía según cada municipio, ya que está expresado en unidades tributarias (UTM) y puede ir aproximadamente desde 0,5 UTM hasta 1 UTM (entre unos $33.000 y $67.000 pesos chilenos, según la comuna) más el arancel del certificado de antecedentes. Muchas municipalidades aplican descuentos a adultos mayores. Realizado el pago, comenzará la ronda de exámenes obligatorios en la Dirección de Tránsito. Por lo general, en la misma jornada se te tomarán: el examen sensométrico (prueba de vista y oído), el examen psicométrico (pruebas psicotécnicas), la entrevista médica y el examen teórico. Estos suelen realizarse uno tras otro el mismo día. Debes ir con tiempo suficiente y dispuesto a pasar algunas horas en el proceso completo. Los detalles de cada examen los explicaremos en secciones posteriores. Si apruebas todos esos exámenes iniciales, quedarás habilitado para dar el siguiente paso. En caso de reprobar el teórico o tener algún resultado “No Apto” en el examen médico, el proceso se detendrá ahí (aunque existe la posibilidad de repetir una vez, como explicaremos más adelante).
Rendir el examen práctico de conducción: Una vez superados el filtro médico y el examen teórico, llega el momento clave: el examen práctico de conducir. Por lo general este no se realiza el mismo día, sino que la municipalidad te asignará una fecha y hora posterior para tu examen práctico (puede ser días o semanas después, dependiendo de la agenda). Tendrás ese tiempo adicional para seguir practicando al volante. El día del examen práctico deberás presentarte con un vehículo apropiado y con un acompañante adulto que tenga licencia de conducir vigente. Ten en cuenta que la Dirección de Tránsito no proporciona el vehículo para el examen; es responsabilidad del postulante conseguir un auto para rendir la prueba. Si no cuentas con uno, puedes coordinar con tu instructor de la autoescuela para usar el auto de instrucción, o pedir el vehículo a un familiar. El acompañante con licencia (que puede ser tu instructor, un familiar, etc.) deberá llevar toda la documentación del vehículo al día (permiso de circulación, revisión técnica, seguro obligatorio, etc.). Además, desde 2025 rige la normativa que exige que el auto tenga la placa patente grabada en los vidrios y espejos (grabado indeleble del número de patente), así que verifica que el vehículo cumpla con ese requisito para no tener inconvenientes. Al inicio de tu examen práctico, el examinador (funcionario municipal) se identificará, revisará tus papeles y los del auto, y te dará las instrucciones iniciales. Luego se subirán al vehículo (por ley el evaluador va de copiloto) y te indicará el recorrido. El examen práctico en Chile suele tener dos fases: una de conducción libre (el examinador te indica un destino y tú debes conducir hacia allá siguiendo las reglas por tu cuenta) y otra de conducción guiada (de regreso, el evaluador te va indicando maniobras específicas: doblar en tal calle, estacionar en aquel lugar, etc.). Durante todo el trayecto, el examinador irá observando y anotando las faltas o errores que cometas. La duración típica de esta prueba puede rondar los 20 a 30 minutos, dependiendo del circuito designado y de si cometes algún error grave que anticipe su finalización. Más adelante detallaremos los criterios de evaluación y errores que pueden reprobarte automáticamente. Al finalizar la ruta, el evaluador te informará si aprobaste o reprobaste el examen práctico, entregándote un informe o hoja de evaluación.
Obtención de la licencia de conducir: Si aprobaste el examen práctico (y por ende ya habías aprobado todos los exámenes previos), ¡felicitaciones! Habrás cumplido con todos los requisitos para obtener tu licencia clase B. En la mayoría de los casos, tras aprobar, te indicarán cuándo y cómo retirar tu licencia. Algunas municipalidades entregan la licencia el mismo día allí mismo tras un corto periodo de confección (incluso te toman la fotografía en el momento). Otras pueden darte un comprobante temporal y solicitarte volver en unos días a recoger la tarjeta definitiva. En cualquier caso, desde ese momento ya serás legalmente un conductor clase B. La licencia de conducir es un documento en formato tarjeta (similar a una tarjeta de identificación) donde figuran tus datos personales, tu número de licencia, las clases de licencia que posees (por ejemplo, B, u otras si en el futuro sacas más) y ciertas observaciones como si usas lentes al conducir, etc. Revisa que tus datos estén correctos al recibirla.
En caso de reprobar alguna prueba: Si lamentablemente no lograste aprobar el examen teórico o el práctico en tu primer intento, no todo está perdido. La normativa chilena permite repetir cada examen una vez más dentro de un plazo breve sin necesidad de iniciar todo el proceso desde cero. Específicamente, si repruebas el examen teórico o el práctico, tienes derecho a un segundo intento en un plazo no mayor a 25 días hábiles, generalmente sin costo adicional (pues ya pagaste el derecho inicialmente). Coordinarás con la municipalidad una nueva fecha para reexaminarte de la prueba reprobada. Si en ese segundo intento vuelves a fallar, entonces sí se cierra tu proceso y se deniega la concesión de la licencia. En ese caso, si quieres seguir intentándolo deberás comenzar nuevamente el trámite (incluyendo pago de derechos otra vez). Cabe señalar que no existe un límite absoluto de veces que puedes intentar obtener la licencia, pero reprobar reiteradamente obviamente implica mayores costos y esperas. Por eso, es mejor acudir bien preparado desde el principio para maximizar las posibilidades de aprobar a la primera. Más adelante, en los apartados de examen teórico y práctico, te brindaremos consejos para evitar reprobar y, en caso que suceda, cómo afrontarlo.
Estos serían los pasos principales para obtener tu licencia de conducir clase B. Como ves, requiere dedicación en la etapa de estudio y práctica, y cumplir con ciertos trámites formales. A continuación, profundizaremos en cada componente del examen de conducir (teórico, médico-psicotécnico y práctico) para que sepas exactamente qué esperar y cómo prepararte.

Examen teórico de conducción clase B
El examen teórico es una de las partes fundamentales del proceso para conseguir la licencia clase B. Su objetivo es evaluar que el postulante conozca y comprenda las normas de tránsito, las señales, las leyes vigentes y los principios de la conducción segura. Desde el año 2023, Chile cuenta con un nuevo sistema de examen teórico denominado Nexteo (Nuevo Examen Teórico en Línea), el cual ha modernizado y hecho más exigente esta prueba. A continuación, veremos en qué consiste el examen teórico, cómo está estructurado y qué consejos seguir para aprobarlo.
Formato y contenido del examen teórico
El examen teórico de clase B consiste en un cuestionario de selección múltiple que se rinde generalmente en computador (en la oficina de tránsito te proporcionarán una terminal o tablet para responder). Consta de 35 preguntas en total, cada una con varias opciones de respuesta (generalmente 4 alternativas) de las cuales solo una es correcta. Estas 35 preguntas son seleccionadas aleatoriamente de un gran banco de más de 1.000 preguntas posibles, las cuales abarcan todos los temas del Libro del Nuevo Conductor. Es importante destacar que, a diferencia del antiguo sistema, ahora las preguntas exactas ya no se hacen públicas de antemano, por lo que no es viable simplemente memorizar un banco fijo de preguntas/respuestas. En su lugar, debes estudiar los contenidos de manera integral para poder entender y responder cualquier pregunta relacionada.
Cada pregunta respondida correctamente otorga un puntaje. La mayoría de las preguntas valen 1 punto, pero en cada examen hay 3 preguntas especiales que valen 2 puntos cada una, sumando un máximo de 38 puntos posibles. Estas preguntas de puntuación doble suelen referirse a temas críticos de seguridad vial (por ejemplo, velocidades máximas, prioridad de paso, efectos del alcohol, etc.). Para aprobar el examen teórico necesitas lograr al menos 33 puntos de esos 38. Esto equivale aproximadamente a obtener 33 respuestas correctas (podrías equivocarte en hasta 2 preguntas de 1 punto siempre y cuando aciertes todas las de 2 puntos, por ejemplo, u otras combinaciones equivalentes). En términos porcentuales, se exige cerca de un 87% de rendimiento mínimo.
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El tiempo máximo para resolver el examen teórico es de 35 minutos para las 35 preguntas. Esto significa que dispones, en promedio, de un minuto por pregunta. Es un tiempo que puede parecer suficiente, pero es importante no confiarse; algunas preguntas requieren analizar una situación o imagen, por lo que conviene administrar bien el tiempo. En algunas municipalidades o simuladores se menciona 45 minutos como tiempo límite, pero la información más reciente y extendida indica 35 minutos, alineado con la cantidad de preguntas. En cualquier caso, el sistema electrónico te mostrará un reloj con el tiempo restante durante la prueba.
¿Qué tipo de preguntas pueden venir? Principalmente abarcan los siguientes temas: Normas de tránsito (por ejemplo, preferencias de paso, límites de velocidad en distintas vías, uso de luces, reglas sobre adelantamientos, estacionamientos permitidos/prohibidos, documentación obligatoria del vehículo, etc.), Señales de tránsito (reconocer señales reglamentarias, preventivas, informativas y entender su significado), Seguridad vial y conducción preventiva (distancia de seguimiento, técnicas para manejar bajo lluvia, qué hacer en caso de emergencia, cómo reaccionar ante determinadas circunstancias), Ley de Tránsito (aspectos legales relevantes, sanciones a infracciones graves, uso de cinturón, elementos de seguridad), Mecánica básica y mantenimiento (por ejemplo, significado de indicadores del tablero, qué hacer ante una falla mecánica), Convivencia vial (respeto a peatones, ciclistas, etc.), Primeros auxilios y comportamiento en accidentes (como parte del conocimiento del conductor responsable), Medioambiente y conducción eficiente. Las preguntas suelen estar redactadas en forma sencilla pero muchas son situacionales: te describen una escena de la conducción y debes aplicar la norma correcta. Ejemplo: "Usted se aproxima a un cruce no regulado, al mismo tiempo se acerca un vehículo por la derecha, ¿quién tiene la preferencia?" O pueden mostrar una fotografía o diagrama de una intersección con vehículos y preguntar qué acción es correcta. Dado que las preguntas se diseñaron para evaluar comprensión, algunas respuestas pueden ser confusas si solo memorizaste frases del libro sin entenderlas.
El material oficial para estudiar es, como mencionamos, el Libro del Conductor (edición CONASET 2024 en adelante). Este libro está disponible gratuitamente en PDF e incluso hay versiones interactivas en el sitio MejoresConductores.conaset.cl. Es fundamental estudiar todos los capítulos del libro. Entre los contenidos específicos incluidos están: siniestros de tránsito y sus causas, principios de la conducción, convivencia vial, factores del conductor (visión, reflejos, efectos del alcohol/drogas, etc.), usuarios vulnerables (peatones, ciclistas), normas de circulación detalladas, conducción en condiciones especiales (de noche, con lluvia, en pendientes), conducción eficiente (ahorro de combustible, cuidado ambiental), entre otros temas.
Una recomendación útil es complementar la lectura con bancos de preguntas de práctica y simuladores de examen disponibles en línea. Existen plataformas como Educación Vial, Practicatest, etc., que ofrecen tests simulados muy similares al formato oficial. Si bien no tendrán las mismas preguntas exactas del examen (porque estas no son públicas), sí ayudan a familiarizarte con el tipo de preguntas y a autoevaluarte. Practicar con exámenes en línea te permitirá medir tu tiempo, descubrir en qué temas estás fallando y reforzarlos.
Consejos para aprobar el examen teórico
Prepararse bien para el examen teórico puede marcar la diferencia entre aprobar en el primer intento o tener que repetir. Aquí te brindamos algunos consejos prácticos para estudiar y rendir de la mejor forma tu prueba teórica:
Estudio constante y planificado: No dejes el estudio para el último momento. Es preferible repartir el material en sesiones diarias y comenzar con suficiente antelación. Realiza un repaso diario de los contenidos, aunque sea por 30 minutos o 1 hora, para ir reteniendo la información de a poco. La constancia ayuda a consolidar la memoria y evitar el atracón de última hora.
Comprende, no solo memorices: Dado que el examen presenta situaciones prácticas, debes entender el porqué de cada norma y cómo se aplica. Cuando estudies una regla, por ejemplo “el límite urbano es 50 km/h”, piensa en situaciones reales (¿por qué 50 y no más? ¿qué pasa si excedo esa velocidad en ciudad?). Si solo memorizas datos aislados, podrías confundirte ante preguntas formuladas de otra manera. En cambio, si comprendes la lógica detrás de las normas, podrás razonar la respuesta correcta aunque la pregunta no sea idéntica a algo que leíste.
Usa técnicas de estudio activas: Puede ser útil resumir los puntos importantes en tarjetas de estudio o esquemas. Por ejemplo, podrías hacer una tarjeta con las prioridades de paso en distintas intersecciones, otra con los rangos de velocidad máximos según zona, otra con significado de señales menos comunes, etc. Repasar estas tarjetas te ayudará a retener la información. Otra técnica es hacer quiz a ti mismo: leer una pregunta del banco de prueba y responder sin mirar la solución, luego verificar.
Apóyate en recursos interactivos: Además de leer el libro, hoy existen videos explicativos y material multimedia que puede facilitarte el aprendizaje. La misma CONASET ha publicado videos de maniobras básicas para el examen práctico y material gráfico para el teórico. En sitios web de educación vial encuentras infografías, animaciones de situaciones de tránsito y test con feedback. Por ejemplo, hay canales de YouTube que explican las señales de tránsito en Chile, o que simulan exámenes comentando por qué una alternativa es correcta y las otras no. Estos recursos hacen el estudio más dinámico y te ayudan a visualizar escenarios.
Practica con simuladores de examen: Como mencionamos, es muy recomendable realizar varios exámenes de simulación antes del día real. Apunta a hacerlos respetando las condiciones: por ejemplo, 35 preguntas en 35 minutos, sin interrupciones ni ayuda, para ver cómo manejas la presión del tiempo. Al final de cada simulacro, revisa tus errores. Si fallaste en una pregunta, vuelve al libro y relee ese tema para aclarar la duda. Algunos portales incluso te muestran qué porcentaje de personas fallan cada pregunta, lo que da una idea de cuáles son las más difíciles.
Resuelve tus dudas: Si hay algo del temario que no te quedó claro (una norma confusa, una maniobra que no entiendes por qué se hace de cierta forma), busca aclararla antes del examen. Puedes consultar con alguien que sepa (un instructor de manejo, por ejemplo), preguntar en foros de internet o grupos de estudio, e incluso revisar la Ley de Tránsito directamente para salir de la duda. No memorices algo que no entiendes, porque es probable que eso te juegue en contra en la prueba.
El día del examen, mantén la calma y la concentración: Al presentarte a rendir, ve con tiempo suficiente para evitar nervios innecesarios. Descansa bien la noche previa; dormir poco afecta la concentración. Durante la prueba, lee cuidadosamente cada pregunta y todas las alternativas antes de responder. A veces por apuro uno puede marcar una respuesta que parecía correcta a primera vista, sin darse cuenta que había otra más acertada. Fíjate bien en palabras clave de la pregunta como “siempre”, “nunca”, “principalmente”, porque suelen ser trampas si una afirmación no tiene excepciones. Maneja tu tiempo: si una pregunta te complica mucho, es válido saltarla momentáneamente y continuar con las demás, y luego volver a aquella si te queda tiempo. Más vale asegurar las que sí sabes primero.
No te desconcentres por otros ni por los nervios: Si la prueba es en una sala con más postulantes, ignora cómo van ellos. Concéntrate en tu pantalla. Recuerda respirar profundo si sientes ansiedad. Es normal estar algo nervioso, pero confía en tu preparación. Imagina que es uno de los simulacros que hiciste en casa. Mantén actitud positiva.
Revisa tus respuestas si te sobra tiempo: Si terminas antes de agotarse los 35 minutos, aprovecha de revisar las respuestas especialmente de aquellas preguntas en que dudaste. Pero sé cuidadoso de no sobrepensar todo ni cambiar respuestas de manera impulsiva. Solo corrige si, al releer, notas claramente que interpretaste mal la pregunta o recordaste la regla correcta. Si no lo tienes claro, mejor dejar la respuesta que marcaste inicialmente, pues suele ocurrir que el primer instinto fue correcto.
En general, aprobar el examen teórico requiere preparación pero miles de personas lo hacen exitosamente cada año. Si has estudiado juiciosamente y practicaste con exámenes de ejemplo, tienes muchas probabilidades de pasarlo sin problemas. Las estadísticas muestran que la tasa de reprobación del teórico aumentó un poco con el nuevo sistema (ya que es más exigente que antes), pero también indica que quienes se preparan bien sí logran superar la prueba. Y si no lo logras a la primera, no te desanimes: identifica cuáles fueron tus errores, refuerza esos contenidos y aprovéchalo como aprendizaje para el segundo intento.
Exámenes médicos y psicotécnicos para la licencia B
Además del examen teórico, para obtener la licencia clase B deberás superar una serie de evaluaciones médicas y psicotécnicas que buscan asegurar que cuentas con las condiciones físicas y psicológicas aptas para conducir. Estos exámenes, a veces subestimados por los postulantes, son igualmente importantes: un resultado “no apto” en ellos puede impedir que avances al examen práctico. A continuación describiremos en qué consisten estas pruebas, qué miden y cómo prepararte.
Evaluación médica general y de la vista
La entrevista médica y el examen sensométrico son normalmente la primera etapa del día de exámenes. Un profesional de la salud (médico o tecnólogo médico, según la municipalidad) te realizará una breve evaluación clínica. Esto incluye:
Revisión de la declaración de salud: El médico revisará el formulario que completaste con tus antecedentes de salud. Te hará preguntas para profundizar en aquellas enfermedades o tratamientos que hayas declarado. Por ejemplo, si indicaste que sufres de diabetes o hipertensión, podría preguntarte qué tratamiento llevas, si está controlada, quién es tu médico tratante, etc. Es importante responder con honestidad; esta entrevista es bajo declaración jurada, lo que significa que ocultar deliberadamente una condición sería una falta grave.
Consulta de hábitos y estado general: También suelen preguntarte sobre hábitos de vida relevantes para conducir, como si consumes alcohol frecuentemente, si tomas alguna medicación de forma habitual, si alguna vez has sufrido convulsiones, desmayos o alguna condición repentina. Incluso podrían interrogar sobre hábitos de sueño (la apnea del sueño no tratada puede ser un riesgo para conducir), uso de lentes de contacto, etc. El objetivo es detectar cualquier factor que pueda incidir en tu capacidad de conducción.
Examen de vista**:** Una de las pruebas sensométricas básicas es verificar tu agudeza visual. Esto normalmente se hace con un clásico test de Snellen o de proyección de optotipos (las letras o símbolos de distintos tamaños) para cada ojo. Si usas lentes ópticos o de contacto, deberás llevarlos y se te evaluará con ellos puestos. Es crucial cumplir con los estándares mínimos de visión establecidos. Si tu visión no corrige adecuadamente con lentes, podrías ser declarado no apto. También podrían evaluarte la visión nocturna o sensibilidad al deslumbramiento mediante dispositivos especiales, y la visión de colores para descartar daltonismo grave (distinguir colores de semáforos, por ejemplo, es fundamental).
Examen de oído (audiometría): Tradicionalmente se incluía una prueba básica de audición para ver si el postulante oye adecuadamente las bocinas, sirenas u otros sonidos del tránsito. Sin embargo, muchas municipalidades han dejado de hacer exámenes auditivos específicos en licencias no profesionales, a menos que el propio postulante declare problemas de audición. De todas formas, si usas audífonos o tienes alguna pérdida auditiva significativa, coméntalo al médico. La capacidad auditiva es menos estricta que la visual, pues muchas personas con audición disminuida igual pueden conducir, quizás con restricciones (ej: usar espejos especiales). Pero condiciones de sordera total pueden requerir evaluación adicional.
Otros indicadores de salud: El médico podría medirte la presión arterial, pulso, coordinación básica, etc., sobre todo si sospecha de algún problema. Por ejemplo, una hipertensión severa fuera de control (valores muy altos) podría ser motivo de aplazar la licencia hasta que esté tratada. También evaluará si presentas algún temblor notorio, dificultad de movimiento o alguna señal de alerta. Si estás embarazada avanzado, por ejemplo, podrían tener consideraciones especiales (aunque el embarazo en sí no impide obtener licencia, salvo que tu estado de salud sea delicado).
En general, la entrevista médica es relativamente breve. Si eres una persona sana, joven, y sin antecedentes relevantes, seguramente pasarás esta etapa sin mayor dificultad. Al finalizar, el médico emitirá un juicio: Apto, Apto con restricciones, o No Apto. Si es apto con restricciones, suele referirse a observaciones como “debe conducir con lentes correctores” (en cuyo caso en tu licencia aparecerá la restricción de lentes) o licencias de menor duración si hay alguna condición que amerite seguimiento cercano. Si lamentablemente te califica como “No Apto” porque encontró una condición seria (por ejemplo, no logras la agudeza visual mínima ni con lentes, o admitiste una condición epiléptica activa), no podrás continuar con el proceso de obtención de licencia. No obstante, tienes derecho a apelar ese resultado ante el Servicio Médico Legal, solicitando una reevaluación médica independiente. Este recurso existe para casos en que el postulante considera que su condición sí es compatible con la conducción y quiere una segunda opinión especializada. En todo caso, lo óptimo es acudir al examen médico habiendo corregido o controlado cualquier problema de salud previamente (por ejemplo, ir con tus lentes en la graduación correcta, tomar tu medicamento ese día para estar estable, etc.).
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Pruebas psicotécnicas (examen psicométrico)
Además de la entrevista médica, deberás realizar un conjunto de pruebas psicotécnicas, también llamadas exámenes psicométricos, que evalúan tus capacidades psicomotoras, reflejos y coordinación necesarias para conducir. Estas pruebas se llevan a cabo con máquinas especialmente diseñadas, a veces conocidas coloquialmente como “los aparatitos del examen”.
En Chile, las pruebas psicotécnicas típicas para licencia clase B incluyen:
Test de coordinación visomotora (popularmente “examen de la Tijera”): Consiste en un aparato con un volante o manivela y un visor con un camino o riel dibujado. Debes girar el volante para mantener un indicador dentro del camino marcado, avanzando sin salirte de ese carril virtual. Esto mide tu coordinación ojo-mano y fineza de movimientos. Si haces movimientos muy bruscos o careces de coordinación, el aparato marcará muchos errores (salidas del carril) y podrías reprobar. Hay que hacerlo con movimientos suaves y precisos.
Test de reflejos con pedales (de frenado y aceleración): En esta prueba te sientas frente a un panel con luces de colores y pedales (acelerador y freno). Se te indican unas instrucciones, por ejemplo: pisar el acelerador mientras la luz verde esté encendida, pero cambiar rápidamente al freno cuando aparezca la luz roja. El equipo mide tu tiempo de reacción ante la señal de frenar, así como la precisión (si frenaste completamente, si tardaste demasiado, etc.). Básicamente evalúa qué tan rápido puedes reaccionar ante un estímulo, simulando la situación de tener que frenar de improviso.
Test de equilibrio o anticipación (la “máquina de la palanca”): Otra prueba consiste en coordinar el movimiento de una palanca o control para lograr cierto objetivo en pantalla. Puede ser, por ejemplo, un dispositivo donde debes mantener un punto en el centro a pesar de fuerzas que lo desplazan, o seguir un objetivo con palanca. Mide tu destreza motriz y capacidad de anticipación de movimientos.
Prueba de respuesta múltiple: Algunos lugares usan equipos donde debes responder a varios estímulos a la vez, midiendo capacidad de atención dividida. Por ejemplo, simultáneamente manejar el volante para no salirte del riel mientras respondes con pedales a luces, lo que simula manejar y atender el entorno a la vez.
Estas pruebas pueden variar ligeramente según la tecnología de cada municipalidad, pero en esencia miden si tus reflejos y coordinación están dentro de parámetros normales para conducir. Mucha gente se pone nerviosa con estos aparatos porque no están familiarizados con ellos. Un consejo valioso es que, si tomas un curso en una escuela de conducción, muchas escuelas cuentan con simuladores psicotécnicos idénticos a los del examen. Allí puedes practicar de antemano y recibir guía. Si no, algunos centros médicos privados también ofrecen evaluaciones similares de práctica. Si tienes la oportunidad, practicar “la tijera” o el test de reflejos antes del día oficial te dará confianza y mejorarás tu desempeño.

El día del examen psicotécnico real, presta atención cuidadosamente a las instrucciones que te dé el examinador o técnico antes de cada prueba. Concéntrate solo en la tarea que estás haciendo; por ejemplo, en la prueba del volante, no mires las distracciones, enfócate en mantenerte en el camino. En la de pedales, quizás te pongan a repetir varias veces la secuencia, no te confíes en la primera ni te frustres si cometes un error, simplemente vuelve a tu posición inicial y continúa.
Estas pruebas suelen tener umbrales de aprobación cuantitativos (por ejemplo, menos de X errores de coordinación, o tiempos de reacción por debajo de cierto milisegundo). Al finalizar todas, el resultado global será “apto” o “no apto” en el ámbito psicotécnico. Si eres declarado No Apto psicomotor, puede ser por un problema serio de coordinación o tiempos muy lentos de reacción. En ese caso, es probable que te recomienden practicar más o consultar con un especialista, y deberás reintentarlo en otra ocasión (no siempre dan opción de repetir en el momento; a veces toca reagendar). Casos así no son muy comunes a menos que exista alguna condición física detrás (por ejemplo, temblores por Parkinson temprano, problemas musculares, etc., que quizás la persona no declaró).
En general, la mayoría de postulantes aprueban el examen psicotécnico sin dificultades mayores, siempre y cuando estén tranquilos y sigan las instrucciones. Los equipos están calibrados para rangos normales de la población. Sólo si tus habilidades están muy por debajo de lo normal se considera no apto. Asegúrate de ir descansado (el cansancio puede afectar reflejos), no bajo efectos de nada (obviamente), y con disposición a concentrarte.
Consejos rápidos para el psicotécnico: Mantén la calma, no intentes “ganarle” a la máquina con movimientos bruscos, sé suave y preciso. Si cometes un error, no pierdas la compostura, continúa lo mejor posible. Pregunta antes de empezar si algo no quedó claro. Por ejemplo, en el test de luces pregunta cuál pedal corresponde a cuál luz si no estás seguro. Es mejor preguntar que errar por no haber entendido. El examinador está para asistirte en entender la prueba (aunque no te dirá cómo hacerla bien, claro está).
En suma, los exámenes médicos y psicotécnicos son un filtro necesario para la seguridad vial. Asegúrate de estar en buenas condiciones de salud al presentarte, lleva tus lentes si los necesitas, y confía en tus habilidades. Si tu salud es buena y tienes coordinación normal, lo más probable es que seas declarado Apto y puedas pasar a la etapa siguiente del proceso.
Examen práctico de conducir clase B
El examen práctico de conducción es la etapa final y, para muchos, la más desafiante del proceso para obtener la licencia clase B. Aquí es donde deberás demostrar en la calle todo lo que sabes y has practicado al volante, bajo la supervisión de un examinador. Aprobando esta prueba, confirmarás que estás capacitado para conducir de forma segura un vehículo en el tránsito real. Veamos en detalle cómo es el examen práctico, qué criterios de evaluación tiene y qué errores debes evitar cometer.
Escena típica de un examen práctico de conducir clase B: el postulante conduce un vehículo en compañía de un examinador municipal que evalúa sus habilidades y el cumplimiento de las normas de tránsito.
Desarrollo de la prueba práctica de conducción
El examen práctico clase B se realiza, por lo general, en las calles de la ciudad (no en una pista cerrada), siguiendo un recorrido preestablecido o escogido por el examinador dentro de la comuna. Muchas municipalidades tienen definidos varios “circuitos de examen” que abarcan diferentes sectores: zona residencial, centro urbano, vías con semáforos, pendientes, etc., para asegurarse de evaluar al postulante en diversas situaciones. Algunos municipios publican en sus sitios web los puntos de partida y posibles rutas del examen, lo cual puede ser útil para practicar con anticipación esos trayectos (recomendación: recorrer los circuitos conocidos como pasajero o con un instructor antes del examen, para familiarizarte con las calles, presencia de señales, sentidos de tránsito, etc. Esto ayuda a reducir sorpresas el día de la prueba).
El día de tu examen práctico, una vez que te presentes con tu vehículo y acompañante (como explicamos en los pasos), el examinador verificará los documentos y condiciones. Asegúrate de que todo en el auto funcione correctamente: luces, señalizadores, frenos, que tenga extintor, triángulos de seguridad, etc., ya que antes de iniciar el recorrido el evaluador podría hacerte preguntas sobre los elementos de seguridad obligatorios del vehículo o inspeccionar su estado. Incluso, una de las faltas leves es no conocer bien los elementos del auto o no ajustarlos, como olvidar regular los espejos o no ponerse el cinturón. Por ello, al subir al auto: ajusta tu asiento, espejos, ponte el cinturón e indica amablemente al examinador que también abroche su cinturón (no asumirás que lo hará solo; de hecho, no iniciar marcha si él/ella no lo tiene puesto, porque no pedirle al examinador que use el cinturón es considerado error reprobatorio). Esa atención a los detalles iniciales ya dará una buena impresión.
El examinador te dará instrucciones claras. Normalmente, la prueba se divide en dos fases:
Conducción libre o no guiada: Aquí el examinador te indicará un destino o dirección específica a la cual debes dirigirte manejando por tus propios medios. Por ejemplo, puede decir: "Vamos al Hospital Regional, por favor diríjase hacia allá". La idea es que tú elijas la ruta adecuada y conduzcas respetando todas las normas, sin que el examinador tenga que decirte qué hacer en cada momento. Esta etapa evalúa tu capacidad de navegar y tomar decisiones siguiendo las reglas de tránsito. Debes mostrar que sabes incorporarte al tráfico, cambiar de carril cuando corresponda, ceder el paso si es debido, respetar las señaléticas y demarcaciones, etc., hasta llegar al lugar indicado. No te preocupes, no suelen dar destinos extremadamente lejos; por lo general es un recorrido de unos cuantos minutos por calles representativas de la comuna.
Conducción guiada: Tras la conducción libre, viene la fase en que el evaluador te dará instrucciones específicas mientras conduces. Suele comenzar diciéndote que regresarán al punto de partida (o a la dirección de tránsito), pero a lo largo del camino te irá pidiendo realizar ciertas maniobras. Por ejemplo: "En la próxima esquina, gire a la derecha"; "Realice un estacionamiento paralelo detrás de ese vehículo blanco"; "En esta cuadra, haremos un cambio de sentido en U si es posible"; "Adelante al vehículo de adelante cuando pueda hacerlo con seguridad"; etc. Aquí están probando tu habilidad para ejecutar maniobras claves de la conducción: virajes correctos, cambios de pista, adelantamientos, estacionamiento, ingreso a rotondas, manejo en pendiente (detención y arranque en subida), respetar pasos de cebra, interacción con peatones, ciclistas, etc. Presta mucha atención a cada instrucción y confirma si entendiste bien en caso de duda (por ejemplo, si te dicen "vaya hacia el norte por tal avenida" y no tienes claro cuál es el norte, puedes preguntar "¿hacia la izquierda en la próxima, cierto?"). Es preferible preguntar que cometer un error de recorrido que podría exponerte a una falta.
Durante todo el examen, el evaluador irá anotando tus aciertos y errores en una hoja de calificación. Él o ella prácticamente no hablará más que para darte las instrucciones; no esperes que te vaya dando retroalimentación instantánea ("eso estuvo mal" o "lo hizo bien") porque no es su rol en ese momento. Debes mantener la concentración y manejar como lo harías normalmente, respetando todas las normas como si llevaras a un pasajero muy importante. Evita conversar salvo que sea necesario para aclarar algo del examen; es bueno conducir en silencio y enfocado.
La duración del recorrido puede variar, pero típicamente está en torno a 15 a 30 minutos. Si cometes un error muy grave o reprobatorio al inicio, es posible que el examinador dé por finalizado el examen antes de tiempo (por ejemplo, si golpeas un cono o te pasas una luz roja, puede que ni continúen el circuito porque ya está decidido el resultado). Por el contrario, si conduces bien, puede que aún así te hagan un recorrido completo para evaluar distintos aspectos. No trates de adivinar tu desempeño por la duración del examen; concéntrate en cada tramo.
Al regresar al punto de partida y estacionar, el examinador completará sus notas y te informará el resultado final. Si aprobaste, probablemente te felicite brevemente y te indicará los pasos a seguir (por ejemplo, entrar a la oficina a retirar un comprobante para luego recoger tu licencia). Si reprobaste, te explicará en qué fallaste y cuál(es) fue(ron) el/los error(es) que motivaron la reprobación, entregándote el formulario de evaluación. Tómatelo con calma y como una oportunidad de aprendizaje: sabrás exactamente qué debes corregir para la próxima vez.
Criterios de evaluación y tipos de errores en el práctico
El examen práctico se aprueba o reprueba en base a la cantidad y gravedad de los errores cometidos por el postulante durante la conducción. No se califica con nota numérica, sino que se aplica una tabla de criterios cualitativos. Los errores se clasifican en tres categorías:
Errores leves: Son faltas menores que no constituyen un peligro inmediato pero muestran pequeñas imprecisiones o descuidos en la técnica de conducción. Ejemplos de errores leves: no ajustar los espejos antes de partir, conducir de forma algo brusca (cambios de marcha poco suaves), olvidar apagar la luz direccional después de virar, apoyarse excesivamente en el embrague sin necesidad (conducir "enclochado"), demorar demasiado en pasar un cambio, no tomar correctamente el volante con ambas manos (cuando no se requiere hacerlo con una), etc. Son detalles que no ponen en riesgo la seguridad, pero idealmente no deberían ocurrir. Los examinadores anotan cada error leve y al final cuentan el total.
Errores graves: Son infracciones o equivocaciones más serias que podrían potencialmente causar situaciones de riesgo, aunque no lleguen a un accidente en ese instante. Indican un desconocimiento o incumplimiento importante de las normas. Ejemplos de errores graves: no respetar un signo Ceda el Paso (aunque no provoques accidente, desconocer la preferencia es grave), no respetar prioridades al cambiar de pista o incorporarte (aunque no choques, si obligaste a otro a frenar, es grave), conducir demasiado lento obstaculizando el flujo sin razón válida, no encender las luces cuando correspondía (por ejemplo en un túnel), no respetar el paso de peatones (no ceder el paso a un peatón que cruza correctamente), no señalizar o hacerlo mal al virar, mantener una distancia de seguimiento muy corta detrás de otro vehículo, confundir los pedales (ej: pisar acelerador en vez de freno, aunque logres rectificar a tiempo), demorarse excesivamente en una maniobra de estacionamiento (por reglamento, más de 3 minutos en estacionar se considera falta grave), estacionar muy lejos de la acera o en lugar no permitido, etc. Los errores graves cuentan de a uno y tienen mucho peso en el resultado.
Errores reprobatorios: Son faltas muy graves que implican un peligro inmediato e inaceptable, o un incumplimiento crítico de las normas. Cualquier error reprobatorio significa que el examen se reprueba automáticamente en ese instante. Ejemplos típicos de errores reprobatorios: no usar el cinturón de seguridad (o no exigir que el examinador lo use), pasarse una luz roja o señal PARE sin detenerse, exceder la velocidad máxima permitida de forma notoria, golpear a algún peatón, ciclista, vehículo u objeto durante la conducción (sea un roce fuerte o un choque, eso termina inmediatamente el examen), ignorar las indicaciones de un Carabinero o autoridad de tránsito que te haga señas, usar el celular u otro dispositivo móvil mientras conduces durante el examen, conducir de manera temeraria poniendo en riesgo la seguridad (por ejemplo, saltarse prioridades repetidamente, generar conflictos serios en el tránsito). En resumen, cualquier acción que en la vida real podría haber causado un accidente grave o que demuestre desprecio por las reglas fundamentales es reprobatoria.
Ahora, ¿cómo se combinan estos errores para decidir tu resultado? La normativa indica que reprueba el examen cualquier postulante que cometa 1 error reprobatorio, o 2 o más errores graves, o una combinación de 5 errores leves más 1 grave, o 10 o más errores leves. Dicho de otra forma:
Para aprobar, no puedes cometer ningún reprobatorio (cero tolerancia en esas faltas).
Solo se te permite hasta 1 error grave; si haces 2 graves, ya repruebas. Incluso con uno solo grave, debes tener mucho cuidado de no acumular leves, pues...
Puedes tener algunos errores leves, pero menos de 10 leves en total. Si sumas 10 o más leves, repruebas por acumulación aunque no haya ningún grave.
Además, si tienes 1 error grave y 5 o más leves, también repruebas, ya que la combinación de varios leves con un grave se considera globalmente peligrosa.
Estos criterios buscan dar una visión equilibrada: por ejemplo, alguien que maneje relativamente bien pero cometa un desliz grave (p.ej. no dar un Ceda el Paso) reprueba por ese grave, aunque no haya hecho más faltas. O alguien que no cometa errores graves pero conduzca con muchas imprecisiones leves (no usa espejos, no suelta freno de mano a tiempo, etc. repetidamente) también reprueba porque acumuló demasiados detalles mal.
Veamos unos ejemplos prácticos: Si en tu examen hiciste 1 grave (no respetar preferencia al cambiar de carril) y 4 leves (olvidaste señalizar en un viraje = leve, tocaste levemente la cuneta al estacionar = leve, etc.), en total eso podría aún ser aprobado (1 grave + 4 leves no alcanza el criterio de reprobación por combinación, que era 1 grave + 5 leves). Pero si hubieras hecho 1 grave + 5 leves, repruebas. Si hiciste 8 leves y ningún grave, todavía aprobarías (8 es menos de 10). Pero con 10 leves, repruebas. Y por supuesto, con un solo reprobatorio (digamos, pasaste 60 km/h en zona 50), repruebas al instante.
¿Cuáles son los errores específicos más comunes? Según estadísticas y experiencia, los errores reprobatorios más frecuentes son: no usar cinturón (increíblemente aún ocurre que alguien olvida ponerlo por los nervios), pasarse una luz roja o señal PARE, y golpear el vehículo al estacionar (rozar fuertemente otro auto o un poste). Entre los graves más usuales están: no respetar un Ceda el Paso (no detenerse cuando debía), no dar paso a peatones en cruce, no señalizar cambios de pista, confundir pedales (apagar el auto en medio del tráfico por soltar mal el embrague, por ejemplo, si entorpece el tránsito es grave), y exceder la velocidad aunque sea ligeramente sobre el límite. En leves frecuentes vemos: no ajustar espejos, llevar el auto en marchas inadecuadas (ej. todo el trayecto en segunda), golpear suavemente la cuneta al estacionar (sin subirte, lo cual es leve), olvidarse de quitar el freno de mano al partir (lo notas y lo quitas, pero ya partiste con él puesto, eso es leve), etc.
Conocer estos criterios te permite saber qué no debes hacer. La clave para aprobar el práctico es conducir de manera segura y respetuosa de todas las normas, incluso si cometes pequeñas imprecisiones. Los examinadores no esperan perfección absoluta en la técnica de un principiante (unos pocos leves son tolerables), pero sí esperan que demuestres ser un conductor responsable que no pone en peligro a nadie.
Consejos para aprobar el examen práctico
Muchos postulantes sienten ansiedad por el examen práctico, pero con una buena preparación y actitud puedes afrontarlo con éxito. Aquí van una serie de consejos útiles para el día del práctico:
Practica lo suficiente en condiciones reales: Más allá de cumplir con aprender a manejar, intenta practicar en las mismas zonas donde podrías rendir el examen. Si conoces los circuitos, recórrelos con alguien de acompañante. Fíjate en los detalles: dónde hay discos Pare, cuáles intersecciones tienen Ceda el Paso, dónde están los semáforos, si hay escuelas (zona 30 km/h), pasos peatonales marcados, etc. Cuanto más familiar te resulte el entorno, menos sorpresas tendrás. Practica también maniobras clave: estacionamiento paralelo (entre dos vehículos o simulando con conos), estacionamiento en 90° si aplica, arrancar en subida usando el freno de mano para no irte hacia atrás, giros en U en calle estrecha (o bien la técnica de “tres maniobras” si el espacio es muy reducido). La confianza en estas maniobras se gana repitiéndolas muchas veces en la práctica.
Cuida la documentación y condiciones del vehículo: Parece obvio, pero asegúrate que el auto con el que irás al examen esté en regla: documentos al día (permiso circulación, revisión técnica, seguro), y en buen estado mecánico. Revisa frenos, luces, direccionales, limpiaparabrisas, etc., el día antes. Lleva todo los documentos que pudieran pedirte: del vehículo y tu cédula a mano. No querrás reprobar por un detalle administrativo como no poder rendir el examen porque se te quedó la licencia del acompañante o el padrón del auto.
Controla los nervios con respiración y mentalidad positiva: Es normal estar nervioso. Antes de iniciar, respira profundo un par de veces. Recuerda que el examinador no es tu enemigo, simplemente evaluará algo para lo que te has preparado. Pensar en negativo ("¿y si me equivoco?") solo aumenta la ansiedad. Mejor piensa: "Estoy listo, lo puedo hacer". Incluso puedes visualizar mentalmente tu recorrido exitoso antes de empezar, eso ayuda a programarte en positivo.
Atención plena durante la conducción: Una vez iniciada la marcha, mantén tu foco en manejar. Observa todo el entorno: espejos cada cierto tiempo, mirada en movimiento para anticipar cualquier situación (por ejemplo, un niño acercándose a la calle, un auto que podría salir de un estacionamiento). Respeta rigurosamente cada señal y norma: si ves un disco Pare, detente completamente aunque creas que no viene nadie; si el semáforo cambia a amarillo, detente (no aceleres); si ves una zona con cruce escolar, reduce la velocidad aunque no te lo indiquen. Ese tipo de decisiones correctas suman puntos a tu favor (o mejor dicho, evitan errores).
Comunica correctamente tus acciones: Usa siempre los señalizadores con la debida antelación para cada giro o cambio de carril. Gíralos incluso para ingresar a rotondas y al salir de ellas. Haz las señales con suficiente tiempo (unos 30 metros antes o 3-4 segundos antes de maniobrar) para que cumplan su objetivo. También, voltea la cabeza para revisar ángulos muertos al cambiar de pista o retroceder; el examinador notará si lo haces. Aunque tengas espejo, un pequeño movimiento de cabeza para mirar por sobre el hombro muestra tus buenos hábitos de conductor precavido.
Control de la velocidad y distancia: Mantente siempre bajo los límites de velocidad. Es preferible ir un poco más lento pero seguro. Sin embargo, cuidado con ir demasiado lento sin motivo, porque podría considerarse obstrucción (error grave si vas muy por debajo del flujo normal). Adapta la velocidad a las condiciones: por ejemplo, si llueve, reduce incluso por debajo del límite. Mantén distancia de seguimiento adecuada: mínimo 2 segundos con el vehículo de adelante en ciudad. No te pegues demasiado a otros autos, especialmente al detenerte detrás de alguno (deja ver sus ruedas traseras tocando el pavimento, esa es una buena referencia de distancia segura al frenar detrás de un auto).
Técnica de frenado y cambios: Trata de conducir lo más suave posible. Acelera progresivamente, frena con anticipación sin dar frenazos bruscos (salvo emergencia). Cambia de marchas a las RPM adecuadas para que el auto no se tironee ni vaya sobre-revolucionado. No es necesario hacer doble embrague ni nada sofisticado, solo demostrar dominio básico. Si el vehículo se te apaga (por ejemplo, al partir en subida) no entres en pánico: coloca neutro, enciende de nuevo (freno apretado, obviamente), y continúa. Apagar el motor una vez por un descuido podría considerarse error leve si no causas peligro; solo sería grave si provocaste un bloqueo significativo de tránsito o si ocurre repetidamente. Así que retoma y sigue adelante con calma.
Estacionamiento y maniobras especiales: Al estacionar, tómate tu tiempo (dentro de lo razonable). Recuerda que tienes hasta 3 minutos sin penalización grave, úsalo bien. Hazlo en los pasos que practicabas: señala, alíneate, retrocede lentamente mirando espejos y hacia atrás, corrige las veces que necesites (es mejor hacer pequeñas correcciones que chocar el bordillo). Lo importante es lograr quedar correctamente estacionado sin tocar a otro auto ni subirse mucho a la vereda. Si al final quedas un poco lejos de la acera (más de 30 cm) o muy cerca de otro vehículo (menos de 60 cm), eso es considerado error leve, pero apruebas igual mientras no acumules demasiados. Es preferible un leve por quedar mal estacionado, que arriesgar un choque por tratar de arreglarlo. Sobre otras maniobras: si te piden retroceder en línea recta, hazlo despacio y mirando hacia atrás por la luneta trasera (muchos solo usan espejo, mejor gira el cuerpo y mira atrás para evidenciar que verificas). Para giros en U, asegúrate que esté permitido y hazlo abriendo el radio lo necesario sin tocar el bordillo.
Escucha y obedece las instrucciones del evaluador: Puede sonar obvio, pero hay gente que por nervios no sigue bien la instrucción. Si te dicen “doble a la derecha” y tú sigues de frente, podría ser un error (dependiendo de la circunstancia, quizás te repita la instrucción). Presta mucha atención a lo que te piden. Si no escuchaste, pide que te repitan: “Disculpe, ¿me indica nuevamente?”. Es mejor eso a hacer maniobras equivocadas. También, si en plena maniobra el evaluador te dice “deténgase aquí por favor”, hazlo de inmediato con precaución: puede ser que vio algo peligroso que tú no (ej: venía una ambulancia).
Mantén la compostura hasta el final: Incluso si crees que cometiste un error grave, no te detengas ni abandones la prueba por iniciativa propia. El examinador te indicará si deben abortar el examen. Mientras él no lo diga, asume que puedes continuar y quizá compensar con buena conducción el resto del trayecto (excepto en caso de error reprobatorio obvio como un choque, claro está). A veces los postulantes se desmoralizan a mitad de examen por un error y empiezan a hacerlo peor: ¡no caigas en eso! Sigue manejando concentrado. Es posible que tu falta no haya sido tan grave como piensas o que hayas acumulado solo leves. Así que nunca bajes los brazos durante la prueba.
Sé respetuoso y profesional: Dirígete con respeto al examinador. No intentes charlar ni bromear en exceso para "caerle bien"; mantén un comportamiento serio y cordial. Tampoco discutas sus instrucciones ni, al final, el resultado. Si repruebas y te explica las razones, puedes clarificar alguna duda pero no entres en confrontación; eso no cambiará la decisión y solo generará un mal rato. Siempre podrás prepararte mejor e intentarlo de nuevo.
Siguiendo estos consejos, mejorarás enormemente tus probabilidades de aprobar en tu primer intento. Recuerda que el examen práctico no busca sorprenderte, sino corroborar que conduces con el debido cuidado. Cada situación que te presenten (un Pare, un cruce, un estacionamiento) es algo que ya sabías que enfrentarías como conductor. Si has practicado y sabes las reglas, solo debes aplicarlas también durante esos minutos de evaluación. Mantén la calma, concéntrate y demuestra lo que aprendiste. Al finalizar, confía en que hiciste lo mejor posible. ¡Pronto tendrás tu merecida licencia en mano!
Aprender a conducir: la práctica y las clases de conducción
La palabra "práctica" en el contexto de "examen y práctica" tiene un doble sentido: por un lado se refiere al examen práctico que ya describimos, y por otro al aprendizaje práctico de la conducción. Ningún aspirante a conductor podría pasar el examen práctico sin antes haber acumulado suficientes horas de práctica al volante. En esta sección hablaremos sobre cómo encarar el proceso de aprendizaje de manejo, las opciones de escuelas de conductores, y algunos consejos para desarrollar buenas habilidades de conducción desde el inicio.
Instructor de una autoescuela dando indicaciones a un alumno durante una clase práctica de conducción. Las escuelas de conductores ofrecen un entorno seguro y pedagógico para que los nuevos conductores adquieran experiencia antes de rendir su examen práctico.
Escuelas de conductores y práctica supervisada
Si bien, como mencionamos, en Chile no es obligatorio para mayores de edad asistir a una escuela de conducción para obtener la licencia B, sí es altamente recomendable. Las escuelas de conductores profesionales cuentan con instructores certificados y vehículos doble comando que permiten un aprendizaje guiado y seguro. Algunos puntos a favor de tomar un curso en una autoescuela:
Estructura y contenido pedagógico: Los cursos formales suelen incluir tanto clases teóricas (reforzando lo que debes saber para el examen teórico) como clases prácticas en ruta. Siguen un programa que cubre progresivamente desde lo básico (conocer los mandos del auto, uso del embrague, arranque en plano) hasta maniobras más complejas (conducción en tráfico denso, estacionamientos difíciles, conducción nocturna, etc.). Esto asegura que no te saltes etapas importantes del aprendizaje.
Instructores experimentados: Los profesores de manejo están entrenados para enseñar a conducir a personas de distintas edades y niveles. Cuentan con paciencia y técnicas para corregir vicios o errores comunes. Por ejemplo, te ayudarán a dominar la coordinación de embrague y acelerador sin calar el motor, a posicionarte correctamente en la vía al doblar, a usar los espejos eficazmente, etc. Recibirás feedback constante durante tus prácticas, algo que tal vez un familiar no sabría darte con la misma claridad.
Vehículos adaptados para aprendizaje: Las autoescuelas usan autos con doble comando en los pedales (al menos un freno extra del lado del instructor), de modo que el instructor puede prevenir accidentes durante el aprendizaje. Esto permite que practiques en la vía pública con seguridad, ya que si cometes un error peligroso el instructor puede intervenir. Además, estos vehículos suelen ser compactos y fáciles de maniobrar, ideales para novatos.
Acceso a simuladores psicotécnicos: Muchas escuelas poseen las máquinas psicotécnicas similares a las del examen (tijeras, pedales, etc.), permitiéndote practicar esas pruebas con anticipación. También suelen mostrarte videos educativos y exámenes teóricos de ensayo.
Trámites y logística: Algunas escuelas incluso te ayudan con la logística del examen práctico. Por ejemplo, pueden agendar tu hora en la municipalidad, o el día del examen facilitarte el vehículo con el que practicaste para que rindas la prueba (y el instructor va como tu acompañante con licencia). Esto es muy conveniente, pues rindes el examen en el mismo auto que ya conoces bien, lo cual aumenta tu confianza, y te evitas conseguir por tu cuenta un acompañante disponible.
Cumplimiento de requisito para menores de 18: Recordemos que si tienes 17 años, es obligatorio hacer un curso de escuela de conductores reconocida para poder siquiera optar a la licencia. Así que en ese caso no hay alternativa.
El único posible contra de las autoescuelas es el costo adicional, pero piensa que es una inversión en tu seguridad y en tu éxito en el examen. Actualmente existen muchas opciones de escuelas, con distintos precios y paquetes (algunas ofrecen X cantidad de clases prácticas, por ejemplo 10 horas de manejo, otras son más flexibles). Busca una que esté debidamente autorizada por el Ministerio de Transportes y tenga buenas referencias.
Ahora bien, hay personas que optan por aprender de forma más particular, digamos con la ayuda de un familiar o amigo experimentado, practicando en lugares con poco tránsito. Esta opción puede funcionar para algunos, especialmente si ya tienen cierta noción o confianza. Pero ¡mucho ojo! Conducir sin licencia por la vía pública es ilegal en Chile (falta grave tanto para el conductor sin licencia como para el titular del vehículo). Esto significa que solo podrías practicar en zonas privadas (por ejemplo, un lote, un camino interior, un estacionamiento amplio vacío con permiso) o en calles muy apartadas con cero tránsito, y aún así corres riesgos legales. Por eso, insisto, lo más seguro y legal es hacerlo vía autoescuela. Otra opción si no quieres curso completo es contratar a un instructor privado con vehículo dual; hay profesionales que ofrecen clases por hora. Asegúrate eso sí que sean instructores acreditados.
Sea cual sea la vía que elijas, asegúrate de practicar suficiente. ¿Qué es suficiente? Depende de cada persona, pero generalmente 10 a 15 horas de conducción práctica efectiva suelen ser lo mínimo para alcanzar un nivel básico decente. Muchas personas requieren más (20, 30 horas) para sentirse cómodas al volante. Lo importante es que al acercarse la fecha del examen, te sientas capaz de manejar por ti mismo de forma segura en entornos urbanos típicos.
Habilidades de conducción a desarrollar
Aprender a conducir no es solo pasar el examen, sino adquirir hábitos que te servirán para toda la vida como conductor. Algunas habilidades y aspectos prácticos que debes dominar durante tu entrenamiento:
Control del vehículo: Esto abarca el manejo de los mandos básicos: volante, pedales, palanca de cambios, freno de mano, señalizadores, etc. Debes lograr acelerar y frenar suavemente, cambiar de marchas sin mirar la palanca (sentir las posiciones), coordinar embrague y acelerador para arrancar sin tirones ni calar el motor, tomar curvas manteniendo la trayectoria, usar los espejos retrovisores regularmente, etc. También incluye aprender a mantener la posición en el carril (no zigzaguear, centrar el auto en tu pista) y a mantener velocidades estables.
Observación y anticipación: Un buen conductor novel aprende a escudriñar el entorno: mirar lejos hacia adelante para anticipar semáforos o congestiones, chequear espejos lateral e interior cada cierto tiempo (cada 5-10 segundos típicamente) para saber qué sucede detrás y a los lados. También a girar la cabeza para eliminar ángulos muertos cuando corresponda. Todo esto debe volverse un hábito automático. Por ejemplo, antes de frenar mirar por el espejo retrovisor central para ver si viene alguien muy cerca atrás y así frenar progresivamente.
Aplicación de normas en la práctica: No basta con saberse la teoría; hay que ejecutarla bien en la calle. Ejemplo: en un Ceda el Paso, identificar a tiempo el vehículo que tiene preferencia, reducir velocidad y detenerte si es necesario cediendo el paso correctamente. Al aproximarte a un cruce con semáforo, decidir prudentemente si frenar con luz amarilla o continuar (regla: con amarillo detente a menos que ya estés muy cerca y no puedas parar a tiempo). Dar siempre la preferencia a peatones en pasos de cebra demarcados. En suma, respetar todas las señales y normas pero también adaptarte al flujo real del tráfico.
Manejo defensivo: Desde la práctica inicial se debe inculcar la conducción defensiva, es decir, conducir esperando siempre lo inesperado de los demás. Esto implica cosas como: mantener distancia por si el de adelante frena brusco, mirar las ruedas delanteras de autos estacionados por si arrancan sorpresivamente, dudar de que el peatón cruzará imprudentemente incluso con luz roja, etc. Un instructor te irá indicando estos puntos ("cuidado con esa esquina, podría aparecer una moto", "fíjate en ese auto que está con las luces de viraje"). Tú mismo ve desarrollando esa "intuición" para que al rendir el examen demuestres actitud preventiva.
Estacionamiento y maniobras de baja velocidad: A muchos aprendices les cuestan las maniobras de estacionar, ya sea paralelo o en 90 grados en un estacionamiento. Dedica suficiente tiempo a practicarlas paso a paso. Usa referencias (ej: al paralelo, alinearse a la par del auto adelante, girar el volante cuando tu mitad del auto pasa la esquina del otro, etc.). Aprende también a retroceder en línea recta controladamente usando los espejos y mirando atrás. Practica giros cerrados en espacios reducidos, eso mejora tu dominio del radio de giro del vehículo. La marcha atrás es clave: hazla despacio, mirando siempre atrás y detente ante la menor duda.
Conducción en distintas circunstancias: Si es posible, varía tus prácticas para incluir manejar de día y de noche, en pavimento seco y ojalá algún día de lluvia ligera (la primera vez que uno conduce bajo lluvia nota diferencias en visibilidad y frenado). También en subidas y bajadas: practicar la partida en pendiente con y sin freno de mano para no rodar hacia atrás es esencial. Todo esto te da mayor soltura, aunque no todos esos escenarios saldrán en el examen, te formarán mejor como conductor.
Gestión de la ansiedad y la toma de decisiones: Al principio, es normal que un aprendiz se sienta abrumado por tantas cosas simultáneas (pedales, señales, otros autos). Con la práctica, tu confianza irá creciendo. Es importante trabajar en la toma de decisiones rápidas: por ejemplo, decidir cambiar de carril y hacerlo fluidamente, decidir cuándo incorporarte a una vía rápida, etc. Al volverte más competente técnicamente, podrás centrarte más en el entorno que en cómo manejar el auto en sí. Esto reduce la ansiedad. Muchos instructores potencian esto haciendo que el alumno repita las acciones hasta que salgan naturales.
En resumen, la práctica de conducción debe ser lo más variada y completa posible antes de presentarte al examen práctico. No te limites solo a “lo que piden en el examen”, sino ve más allá: mientras mejor conductor seas en general, más fácil te resultará el examen (que al final es solo conducir bien un ratito).
Un último consejo: mantén siempre una actitud de humildad y aprendizaje. Incluso después de obtener la licencia, seguirás aprendiendo cada día que manejes. Nadie sale de la escuela de conductores siendo experto; la experiencia se gana con kilómetros recorridos. Así que no te confíes en exceso al obtener la licencia y sigue puliendo tus habilidades. Y por supuesto, respeta siempre las normas desde el día uno de tu vida como conductor. La práctica hace al maestro, pero la buena práctica hace al buen conductor responsable.
Costos asociados a sacar la licencia clase B
Un aspecto práctico que muchos se preguntan es: ¿Cuánto cuesta obtener la licencia de conducir clase B? El costo monetario puede variar ligeramente dependiendo de la comuna donde realices el trámite, ya que cada municipalidad fija sus derechos dentro de ciertos márgenes establecidos por ley. Aquí desglosamos los posibles costos que enfrentarás:
Derecho municipal de examen: Es la tarifa principal por tramitar la licencia. Generalmente está expresada en Unidades Tributarias Mensuales (UTM). En 2025, el costo típico va desde 0,5 UTM hasta 1,0 UTM aproximadamente, según la municipalidad. Por ejemplo, algunas comunas cobran 0,54 UTM, otras 0,7 UTM, en Santiago centro era alrededor de 0,91 UTM, etc., de acuerdo a información de años recientes. Tomando como referencia una UTM de alrededor de $66.000 CLP (valor varía mensualmente, pero ese es el orden), 0,5 UTM serían unos $33.000 y 1 UTM unos $66.000. La mayoría de los municipios parecen situarse en la parte baja-media de ese rango. Este valor se paga una sola vez al iniciar el proceso e incluye la emisión de la licencia en caso de aprobar.
Certificado de Antecedentes: Como parte del trámite, se debe obtener el Certificado de Antecedentes para licencia. Muchas municipalidades te lo gestionan internamente pero igual cobran su valor. Este es un costo fijo fijado por el Registro Civil, que en 2024-2025 está alrededor de $1.050 pesos chilenos. Algunos municipios lo incluyen ya en el derecho total (por ejemplo, Temuco indicaba 0,65 UTM + $1.050), otros te hacen pagarlo por separado en Caja. De cualquier forma, es un monto menor pero obligatorio.
Fotografías y otros ítems: La licencia es una tarjeta con foto. En casi todas partes, la foto te la toman digitalmente allí mismo sin costo extra. Sin embargo, hay comunas que cobraban simbólicamente unos $3.000 por concepto de fotografía o procesamiento (según informe de usuarios en Estación Central, por ejemplo). En la mayoría de casos esto ya viene incluido en la tarifa total, pero no está de más llevar algo de efectivo extra por si mencionan algún arancel administrativo menor.
Descuentos: Muchas municipalidades ofrecen descuentos para adultos mayores sobre el derecho municipal. Por ejemplo, un 30% o 50% de rebaja para personas sobre 65 años. Esto varía según la política local, así que si eres adulto mayor pregunta por este beneficio.
Costo del curso de conducción (opcional): Si decides inscribirte en una autoescuela para prepararte, ese es un gasto aparte, no relacionado con la municipalidad. Los precios de los cursos varían dependiendo de la ciudad y de cuántas clases incluyan. Pueden ir desde $100.000 hasta $300.000 o más en algunos paquetes completos. Es opcional pero recomendable; solo obligatorio para menores de 18 (y en ese caso, el costo corre por el interesado o su familia).
Repetición de exámenes: Algo importante a considerar: si repruebas el examen teórico o práctico en tu primer intento, tienes derecho a repetirlo una vez sin pagar de nuevo, siempre que lo hagas dentro del plazo de 25 días hábiles. Sin embargo, si en el segundo intento vuelves a reprobar, tu proceso se cierra. Para volver a intentarlo, deberás iniciar un nuevo trámite y por tanto pagar nuevamente el derecho municipal. En la práctica, esto significa que reprobar dos veces te duplica el costo, y cada vez que agotes tus oportunidades tendrás que volver a pagar. Así que, además de la motivación personal, ¡hay incentivo monetario para prepararse bien y no reprobar!
Otros posibles costos: Si eres extranjero sin convalidación, tal vez debas pagar la homologación de estudios en MINEDUC (si no tienes certificado de octavo básico validado), lo cual puede implicar algún arancel menor administrativo. También el examen médico y psicotécnico normalmente están incluidos en el derecho municipal; no te cobrarán aparte por ellos. Solo en casos de apelación al Servicio Médico Legal habría costos adicionales por esos exámenes externos, pero eso es excepcional.
Renovación y duplicados: Aunque esto es posterior a obtener la licencia, vale mencionar: la renovación de la licencia cada cierto número de años también tiene su costo (similar al de sacarla por primera vez, a veces un poco menor porque no hay examen teórico/práctico, solo médicos). Un duplicado por pérdida o robo también tiene un costo (menor que sacarla primera vez, suele ser 0,2 a 0,3 UTM dependiendo la comuna).
En resumen, sacar la licencia clase B en Chile en 2025 puede costarte alrededor de $35.000 a $60.000 pesos en promedio, considerando todos los cargos municipales. Es un gasto relativamente accesible si lo comparamos con la importancia del documento que obtendrás (y con otros costos asociados a conducir, como mantener un auto). Aún así, conviene que vayas preparado con el dinero suficiente al hacer el trámite, y quizás algo extra por si surge algún pago no previsto.
Recuerda guardar los comprobantes de pago que te entreguen durante el trámite. Y ten en cuenta que si por alguna razón no concluyes el proceso (ejemplo: quedaste “no apto” en la evaluación médica sin posibilidad de apelar), difícilmente te reembolsarán el dinero pagado, ya que ese pago cubre el proceso evaluativo en sí. Por eso, reiteramos la importancia de asegurarte que cumples los requisitos y estás apto antes de iniciar el trámite.

Licencia de conducir clase B para extranjeros en Chile
Si eres extranjero residente en Chile o planeas serlo y deseas conducir un vehículo particular, también necesitarás obtener una licencia de conducir chilena clase B (o convalidar la que ya tengas). A continuación explicamos las opciones y requisitos especiales para extranjeros:
Conducir con licencia extranjera como turista: Primero, aclaremos que si vienes a Chile como turista o por un período corto, puedes conducir con tu licencia extranjera vigente por el tiempo que dure tu calidad de turista. Chile reconoce las licencias extranjeras para visitantes temporales. Idealmente, si tu licencia no está en español, es recomendable portar una Permiso Internacional de Conducir (PIC), que es una traducción estandarizada de tu licencia, obtenible en tu país de origen (en Chile la emite el Automóvil Club de Chile para chilenos que viajan). Sin embargo, una vez que obtienes residencia en Chile (temporaria o definitiva), la normativa indica que debes obtener una licencia chilena para seguir conduciendo legalmente más allá del período de visita.
Convenios de homologación (canje de licencia): Chile ha suscrito acuerdos bilaterales con varios países para homologar licencias de conducir. Esto significa que ciudadanos de esos países que se radican en Chile pueden canjear su licencia extranjera por una chilena sin rendir exámenes, mediante un trámite administrativo. Los países con convenios vigentes (a 2025) incluyen, entre otros: Argentina, Bolivia, Colombia, Corea del Sur, Ecuador, España, Paraguay y Perú. Nota: los convenios varían en alcance; por ejemplo, con España se pueden homologar licencias no profesionales B y algunas profesionales equivalentes, con Corea del Sur se excluyen motocicletas, etc., pero en general para la licencia clase B no hay problemas de canje con esos países listados.
Si provienes de uno de estos países, el proceso es solicitar el canje en el Departamento de Asuntos Internacionales del Ministerio de Transportes en Santiago (o vía consulado/embajada en algunos casos). Típicamente debes presentar tu cédula de identidad chilena vigente, tu licencia de conducir extranjera original válida, una traducción oficial si está en otro idioma, y completar formularios. El trámite de homologación es gratuito por ley en Chile y una vez aprobado te entregarán una licencia chilena clase B sin exámenes. Cabe mencionar que la licencia extranjera homologada se retiene (no puedes tener dos licencias de países distintos activas al mismo tiempo en homologación, suelen devolverte la extranjera anulada o la custodian).
Países sin convenio de homologación: Si tu país de origen no tiene convenio con Chile, entonces deberás obtener la licencia chilena como cualquier nuevo conductor chileno. Es decir, rendir exámenes teóricos, psicotécnicos y prácticos en la municipalidad de tu domicilio. La buena noticia es que si ya sabías conducir, seguramente pasarás las pruebas sin dificultad, pero igual debes estudiar el libro chileno para el examen teórico porque las normas pueden tener diferencias respecto a tu país. No se suele eximir de examen teórico a extranjeros (salvo los de convenios). Tendrás que presentar los mismos documentos que un chileno, con algunas consideraciones:
Cédula de identidad chilena: Debes tener tu RUT (cédula de identidad para extranjeros) vigente ya sea por residencia temporaria o definitiva. Sin RUT no puedes tramitar licencia chilena.
Visa o residencia vigente: Junto con lo anterior, algunas municipalidades piden mostrar el certificado de permanencia definitiva o el estampado de visa temporaria vigente en el pasaporte, para acreditar tu estatus migratorio. Si tienes visa temporaria, la licencia que te den tendrá vigencia solo hasta la fecha de expiración de tu visa; si luego pasas a definitiva, en la siguiente renovación te extenderán el plazo normal.
Certificado de estudios básicos: Debes presentar un certificado que compruebe que tienes al menos la educación básica completa. Si estudiaste en el extranjero, necesitas un certificado oficial de estudios homologado o convalidado por el Ministerio de Educación chileno. Por ejemplo, si eres profesional o bachiller de otro país, tramita en MINEDUC la convalidación que indique que es equivalente a educación media chilena (eso sobra para cubrir el requisito de básico). Este paso a veces es ignorado por postulantes extranjeros, pero es exigido formalmente.
Certificado de domicilio: Al igual que todos, tendrás que probar residencia en la comuna con documentos a tu nombre (cuentas, contrato arriendo, etc.). Puede ser un poco complicado si recién llegas y no tienes cuentas aún; en tal caso, un certificado de residencia de la Junta de Vecinos es útil.
Licencia de conducir extranjera: Aunque no sirva directamente, si tenías una licencia en tu país, llévala. Algunas municipalidades la adjuntan como antecedente. No te da exención de exámenes, pero muestra tu experiencia. De todas formas, manejar con licencia extranjera si ya eres residente no es válido legalmente, así que hay que obtener la chilena cuanto antes.
Duración de la licencia para extranjeros: Como mencionamos, si solo tienes visa temporaria, la licencia que obtengas será de duración limitada: generalmente hasta la fecha en que vence tu visa o tu cédula de extranjero. Luego de obtener la definitiva, puedes renovar la licencia ya por los períodos normales (6 años generalmente). Si ya tienes permanencia definitiva al sacar la licencia, te la darán con la vigencia estándar completa.
Costo para extranjeros: No hay un recargo por ser extranjero; los precios son los mismos que para un chileno. Tampoco los exámenes difieren. Eso sí, si tu español no es bueno, podrías llevar un intérprete en el teórico, pero oficialmente no está contemplado, así que es esperable que entiendas suficiente español ya que el material de estudio está en este idioma. En caso extremo, algunas municipalidades podrían ofrecer el examen teórico en inglés (he sabido de traducciones al inglés en algunas ciudades para postulantes angloparlantes), pero es algo a consultar específicamente. Lo más recomendable es estudiar el libro en español y quizás apoyarte con alguna traducción no oficial para comprensión.
En resumen, un extranjero residente permanente termina con los mismos pasos y requisitos que un nacional. Chile no exige prueba adicional de manejo por ser extranjero (excepto rendir su propio examen como todos). Y si tienes la suerte de provenir de un país con convenio de canje, el proceso es más sencillo al evitar exámenes.
Como tip final: revisa la página de ChileAtiende o del Ministerio de Transportes sobre canje de licencias extranjeras para detalles actualizados, ya que se pueden firmar nuevos convenios o cambiar los procedimientos. Y una vez con tu licencia chilena en mano, recuerda que si vuelves a tu país de origen no necesariamente podrás “canjearla” de vuelta; los convenios son bilaterales pero aplican según residencia, etc. Así que conserva también tu licencia original si planeas manejar fuera.
Vigencia y renovación de la licencia clase B
Obtener la licencia es un logro, pero no es para toda la vida: las licencias de conducir en Chile tienen una fecha de expiración, tras la cual deben renovarse. Veamos cuánto tiempo dura la licencia clase B, en qué consiste la renovación y casos especiales.
Vigencia estándar: La licencia de conducir clase B se concede usualmente con una vigencia de 6 años desde la fecha de emisión. Esta es la duración máxima general para licencias no profesionales en Chile. Por ejemplo, si la sacas en 2025, probablemente expirará el año 2031 (siempre revisa la fecha exacta impresa en la tarjeta).
Renovación: Al acercarse la fecha de vencimiento (se recomienda iniciar el trámite unos meses antes de que expire), debes acudir a renovar la licencia en la Dirección de Tránsito. La buena noticia es que, para licencias clase B, el proceso de renovación no requiere rendir nuevamente el examen teórico ni práctico, siempre y cuando la licencia no esté vencida por mucho tiempo y no haya sido suspendida por infracciones graves. Básicamente, en la renovación solo deberás aprobar nuevamente los exámenes médicos y psicotécnicos para comprobar que mantienes las aptitudes físicas y psíquicas para conducir. Si tu salud sigue bien, la renovación es bastante automática. No obstante, si has desarrollado alguna condición médica en esos años (por ejemplo, problemas de visión que requieran ahora uso de lentes), puede que en la renovación te apliquen esas restricciones o incluso decidan darte vigencia más corta según criterio médico.
Casos especiales de vigencia reducida: Aunque 6 años es lo común, existen situaciones donde la licencia se otorga por un plazo menor. Esto generalmente ocurre por recomendación del médico examinador en la evaluación inicial. Casos típicos: personas de la tercera edad muy avanzada, o personas con alguna condición de salud controlada pero que requiere seguimiento. Por ejemplo, a alguien de 80 años quizás le extiendan la licencia solo por 2 años en vez de 6, para que sea evaluado con mayor frecuencia debido a los efectos de la edad en reflejos y visión. O a un diabético Tipo I podrían darle por menos años y pedirle informes médicos en la renovación. Estas decisiones quedan asentadas al emitir la licencia por primera vez o en cada renovación, según el criterio profesional. Si tu licencia fue emitida con vigencia menor, en tu tarjeta figurará la fecha de expiración correspondiente (puede ser 4 años, 2 años, etc.). Al renovarla, dependerá de la evaluación del momento cuánto te la extienden.
Licencia vencida: ¿Qué sucede si dejas vencer tu licencia por descuido? Legalmente, si está vencida, no puedes conducir hasta renovarla (se considera como si no tuvieras licencia vigente, con las multas que eso conlleva). Para renovarla, muchas municipalidades igual te la renuevan sin más, aunque esté vencida hace meses o pocos años, solo con los exámenes médicos. Pero ojo, si la licencia estuvo vencida por un periodo muy largo (por ejemplo, más de 5 años sin renovar), es posible que te exijan rendir de nuevo el examen teórico y práctico como medida para asegurarse de que recuerdas las normas. Esto no está estrictamente estandarizado en la ley para no profesionales (sí lo está para profesionales), pero queda a criterio de la Dirección de Tránsito. En general, se recomienda no dejar vencer la licencia. Siempre renueva a tiempo.
Suspensión o cancelación: Otro aspecto a considerar es que la licencia puede ser suspendida temporalmente (ej: por orden judicial tras ciertas infracciones graves, o por acumulación de infracciones gravísimas). Si está suspendida, no puedes conducir hasta que pase el tiempo de suspensión. Tras cumplirse, usualmente no necesitas revalidar nada, simplemente queda habilitada de nuevo, salvo que la suspensión haya sido tan larga que te pilló con la licencia vencida en ese lapso, en cuyo caso tendrías que renovarla con exámenes médicos nuevamente. En casos extremos, una licencia puede ser cancelada definitivamente (por ejemplo, por reincidencia en conducir en estado de ebriedad). Si eso pasa, la persona queda inhabilitada y debería empezar de cero todo el proceso después del tiempo de inhabilitación para obtener una nueva licencia. Pero estas son situaciones que esperamos nunca enfrentes si eres un conductor responsable.
En síntesis, tu licencia clase B te acompañará por varios años (hasta 6) pero asegúrate de renovarla puntualmente. La renovación es mucho más sencilla que obtenerla la primera vez: es básicamente actualizar tus antecedentes y chequear salud. Y por supuesto, mantente siempre al día con las regulaciones de tránsito, ya que las leyes pueden cambiar en esos años (por ejemplo, nuevos límites de velocidad, nuevas señales) y aunque no te examinan en la renovación, es tu deber saberlo para conducir correctamente.
Preguntas frecuentes sobre la licencia clase B
Para finalizar, recopilamos algunas preguntas frecuentes que suelen tener los postulantes a licencia de conducir clase B, con sus respuestas aclaratorias:
¿Puedo sacar la licencia clase B a los 17 años de edad?
Sí, es posible obtenerla con 17 años cumplidos, pero de forma excepcional. La ley permite que los jóvenes de 17 puedan licenciarse si cumplen dos condiciones adicionales: haber aprobado un curso en una escuela de conductores reconocida por el Ministerio de Transportes, y contar con una autorización notarial de padre, madre o tutor responsable. Sin esos requisitos, no se admite la postulación antes de los 18. Además, ten en cuenta que incluso con la licencia, los menores de edad no pueden legalmente ser dueños de un vehículo hasta la mayoría de edad, pero sí pueden conducir vehículos de familiares, por ejemplo.
¿La licencia clase B me permite conducir motocicletas o scooters?
No. La licencia clase B habilita únicamente a vehículos de 4 o 3 ruedas (autos, camionetas, furgones, etc.). Para motocicletas, motonetas o scooters motorizados necesitas la licencia clase C, que es específica para vehículos de dos ruedas motorizados. Conducir una moto con licencia B es una infracción grave. Así que si te interesa manejar moto y auto, tendrás que sacar ambas licencias por separado (no se te otorgan juntas automáticamente). Por el contrario, alguien con licencia clase C (solo moto) tampoco puede conducir automóviles, a menos que obtenga la B.
¿Se puede rendir el examen práctico con un auto de transmisión automática?
Sí, está permitido presentar un vehículo automático para el examen práctico clase B. No existe impedimento mientras el auto califique dentro de la categoría (hasta 3.500 kg, etc.), ya sea automático o mecánico. En Chile, a diferencia de algunos países, la licencia que obtengas no distinguirá si aprendiste en automático o manual; será una licencia B válida para conducir cualquier auto particular, sin restricción. Por lo tanto, no te penalizan por hacer la prueba en un automático. De hecho, usar un automático puede ser ventajoso si no te sientes cómodo con los cambios manuales, pues reduces la posibilidad de apagado del motor o errores con el embrague. Muchos nuevos conductores hoy optan por esa vía dado el aumento de vehículos automáticos. Eso sí, si luego vas a conducir un mecánico, deberás aprender por tu cuenta el uso del embrague. Pero legalmente, la licencia es la misma.
¿Cuántas veces puedo reprobar el examen de conducir?
Idealmente ninguna, pero en la práctica la normativa te da hasta dos oportunidades en un mismo proceso de solicitud. Es decir, si repruebas en el primer intento (ya sea el teórico o el práctico), tienes derecho a un segundo intento para ese examen, dentro de un plazo máximo de 25 días hábiles. Si apruebas en ese segundo intento, continúas con el proceso. Pero si vuelves a reprobar, entonces tu solicitud es rechazada y se cierra el expediente, debiendo iniciar uno nuevo desde cero más adelante. En resumidas cuentas: se permite reprobar una vez y volver a intentarlo pronto; a la segunda reprobación, hay que recomenzar. No hay un límite absoluto en la vida de cuántas veces puedes intentar sacar la licencia, pero cada nuevo inicio implicará pagar de nuevo y pasar por todas las etapas. Lo mejor es estudiar y practicar lo suficiente para no tener que llegar a esos extremos.
¿Qué pasa si repruebo el examen teórico? ¿Tengo que volver a pagar todo o puedo rendir de nuevo solo esa parte?
Como se indicó, si repruebas el teórico en tu primera vez, puedes repetirlo sin costo adicional dentro de los próximos 25 días hábiles (coordinando la nueva fecha con la Dirección de Tránsito). No necesitas rendir de nuevo el psicotécnico ni nada que ya hayas aprobado; simplemente vas a un segundo intento de teórico. Si apruebas en ese segundo intento, continuás al práctico. Si reprobaras nuevamente, ahí sí termina tu proceso. Similar con el práctico: si repruebas la primera vez, agendarán un segundo intento (tras unos días) sin cobrarte de nuevo. Pero si repruebas la repetición, se acaba el trámite allí. En todos los casos, no se paga de nuevo a menos que se inicie un nuevo expediente de licencia tras dos reprobaciones.
¿El examen práctico se hace en calles normales o en una pista cerrada?
El examen práctico clase B en Chile se realiza en las calles y vías públicas de la comuna, no en un circuito cerrado. Se te evaluará en condiciones reales de tránsito, conviviendo con otros vehículos, peatones, semáforos, etc. Algunas ciudades pequeñas podrían usar también un espacio para maniobras (como un estacionamiento municipal) para evaluar estacionamiento u otras habilidades, pero generalmente todo ocurre en la vía pública delimitada como circuito de examen. Por eso es importante conocer las reglas de tránsito en situaciones reales y haber practicado en las calles de tu ciudad.
¿Cuánto dura el examen práctico y cuántos kilómetros se recorren?
No hay una distancia fija, pero típicamente el examen práctico dura entre 20 y 30 minutos de conducción continua. Dependiendo de la velocidad urbana, eso podrían ser unos 5 a 10 kilómetros de recorrido en total, aproximadamente. Pero puede variar: si hay congestión, el tiempo aumenta aunque la distancia sea menor. El examinador busca cubrir un trayecto suficiente para observar tu desempeño en distintas situaciones (cruces, giros, rectas, estacionamiento, etc.). Si cometes un error reprobatorio temprano, como señalamos, la prueba podría terminar anticipadamente, durando quizás 5 minutos. Mientras todo vaya bien, harán el circuito completo programado.
¿Qué documentación me entregan una vez aprobados los exámenes?
Al aprobar el práctico, algunas municipalidades te dan inmediatamente un certificado o comprobante temporal que acredita que obtuviste tu licencia y sirve para conducir mientras te llega la tarjeta definitiva (esto se usa en lugares donde la impresión de la licencia puede demorar unos días). En otras, simplemente te piden esperar un rato y te entregan la licencia de conducir plástica el mismo día (con tu foto tomada ahí mismo). Pregunta al evaluador o al funcionario qué debes hacer: a veces te dicen "pase mañana a retirarla" o "espere 1 hora". Ese comprobante temporal, si te lo dan, guárdalo y luego lo devuelves cuando retires la licencia definitiva.
¿La licencia digital (en celular) existe en Chile?
Por ahora, la licencia de conducir en Chile es un documento físico (tarjeta). Se ha hablado de implementar una licencia digital (tipo app o código QR) y de hecho en 2022 se modificó la ley para permitir licencias electrónicas, pero al 2025 aún no se ha desplegado completamente. Algunas comunas están en planes piloto. Sin embargo, no confundas: existe una licencia digital pero internacional emitida por Automóvil Club (que es como un respaldo de tu licencia física), no una versión oficial para no portar la física. En síntesis, cuando obtengas tu licencia clase B, debes llevar la tarjeta contigo al conducir. Cuando se implemente formalmente la licencia digital en Chile, seguramente será complementaria a la física, al menos en un inicio.
¿Debo llevar la licencia siempre al manejar?
Sí, es obligatorio por ley portar tu licencia vigente cada vez que conduces un vehículo. Si Carabineros te fiscaliza y no la andas trayendo, arriesgas una infracción. Además de la licencia, recuerda llevar siempre la cédula de identidad, y los documentos del auto (permiso de circulación, revisión técnica al día, seguro obligatorio SOAP).
¿Cuáles son las principales causas de rechazo de licencia en la evaluación médica?
Como comentamos en la sección de salud, las causas pueden ser: problemas graves de visión no corregibles (por ejemplo, visión muy por debajo de 20/40 aún con lentes), episodios epilépticos recientes o descontrolados, diabetes tipo I sin control adecuado, adicción activa a drogas o alcohol (si lo declaras o es evidente), enfermedades neurológicas o psiquiátricas serias que comprometan reflejos o juicio, deficiencias físicas severas sin adaptaciones (por ejemplo, amputaciones que impidan manejo salvo que uses un vehículo adaptado), entre otras enumeradas en la normativa. También hipertensión descontrolada o problemas cardíacos graves pueden ser observados. Cada caso es evaluado individualmente. Muchas veces no es un "no rotundo", sino que te piden presentar algún certificado de tu médico tratante, o como dijimos, dan menos años de vigencia. En general, mientras tu condición esté controlada y no afecte tu capacidad de reaccionar o percibir el entorno, te considerarán apto, tal vez con alguna restricción (por ejemplo, "debe usar prótesis auditiva al conducir" si fuera el caso de audición). Así que si tienes una condición médica, lo recomendable es llevar un informe de tu médico especialista detallando tu situación y tratamiento, para presentarlo en la entrevista médica. Eso puede ayudar al médico examinador a tomar una decisión informada.
¿La licencia clase B sirve en otros países?
La licencia chilena clase B te permite conducir en varios países como turista, pero las reglas varían. En la mayoría de países de América Latina se reconoce la licencia chilena temporalmente (por turismo). En Estados Unidos y Europa, también por ciertos meses es válida, aunque en algunos estados de USA exigen una licencia internacional como traducción junto con la chilena. Lo más práctico es, si vas a viajar, tramitar un Permiso Internacional de Conducir (PIC) antes de salir, que básicamente es un folleto traducido de tu licencia chilena en varios idiomas, expedido por Automóvil Club de Chile. Recuerda que si migras a otro país, probablemente debas obtener la licencia local de ese país tras un tiempo, salvo convenios de canje (Chile tiene convenio con España, por ejemplo, así que un chileno puede canjear su licencia B por la española B allá sin exámenes). Pero para viajes temporales, tu licencia chilena con el PIC suele ser suficiente. Siempre verifica las normas del país que visitas.
Estas preguntas cubren muchas de las dudas frecuentes. Si tienes otras consultas, siempre puedes acercarte a tu Departamento de Tránsito local o revisar las fuentes oficiales (CONASET, ChileAtiende) donde hay secciones de preguntas frecuentes actualizadas sobre licencias de conducir.
Obtener la licencia de conducir clase B es un proceso que requiere dedicación, estudio y responsabilidad, pero que sin duda vale la pena. Este permiso te abrirá las puertas a la movilidad independiente, ya sea por motivos personales, familiares o laborales. En este extenso artículo hemos detallado cada aspecto: desde los requisitos iniciales, la preparación teórica y práctica, hasta la rendición de los exámenes y las etapas posteriores de la licencia.
A modo de resumen final, recuerda los puntos clave:
Prepárate integralmente: cumple los requisitos administrativos (documentos, edad, salud) y domina los contenidos teóricos estudiando el libro oficial. Complementa con práctica real de conducción, preferentemente con instructores calificados.
Durante los exámenes, mantén la calma y aplica lo aprendido: demostra tus conocimientos en el teórico leyendo con atención cada pregunta. En el práctico, conduce con precaución, señaliza todo, respeta estrictamente las normas y no dejes que los nervios te dominen.
Aprende de la experiencia: si algo no sale bien al primer intento, identifica la falla, corrígela y vuelve a intentarlo. La perseverancia sumada al aprendizaje de los errores suele conducir al éxito en la segunda oportunidad.
Sé un conductor responsable siempre: una vez obtenida la licencia, el verdadero desafío es mantener una conducción segura en el día a día. Respeta las leyes de tránsito en todo momento, no manejes si has bebido alcohol o estás fatigado, mantén tu vehículo en buen estado, y considera que tienes en tus manos una responsabilidad hacia tu propia vida y la de los demás usuarios de la vía.
La licencia de conducir clase B es más que un documento, representa tu compromiso con una movilidad segura y eficiente. Cada año, la Comisión de Tránsito actualiza y refuerza las exigencias porque conducir es una tarea compleja que impacta en la seguridad pública. Al cumplir con este proceso formativo, te integras a la comunidad de conductores con las competencias necesarias.
Esperamos que esta guía te haya sido útil para entender todos los entresijos del proceso. Si sigues paso a paso lo aquí descrito, estarás en excelente camino para convertirte en un conductor licenciado. ¡Ánimo y mucho éxito en la obtención de tu licencia clase B! Con preparación y confianza, pronto estarás disfrutando de la libertad de conducir con todas las de la ley.

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